lunes, 26 de agosto de 2013

Hacia la Profesionalización en Gestión Cultural ( Primera parte)

El Fondo de Fortalecimiento de Capacidades en Gestión Cultural (AECID-CCEN-Coop.Suiza-Hivos) y la UCA  invitaron a estudiantes, gestores/as culturales, artistas, universidades y público interesado a participar en el Foro de diálogo, reflexión y debate “Hacia la profesionalización en Gestión Cultural” en el auditorio Lizandro Chávez de la UCA  el día sábado 24 de agosto de 2013.



Exponentes: José Luis Mariscal O. (México), Pepe Prego  ( Granada, Nicragua) Margarita Antonio (Puerto Cabezas, Nicaragua), y Roberto Guerra (Chile).

A continuación compartiré los puntos más relevantes tratados durante el foro, las intervenciones, punto de vista y conceptos de los expositores.

Se inició con la intervención de José Luis Mariscal Orozco (Profesor investigador  de la Universidad de Guadalajara, México) quien abordó el tema de la Profesionalización de la Gestión Cultural en México.

Partimos del acercamiento  a un concepto, donde se dijo que  la gestión cultural es un campo multidisciplinar que articula conceptos, metodologías, elementos técnicos y financieros para el análisis e intervención de una organización social dada, a partir del diseño, implementación y evaluación de estrategias desde el ámbito cultural.
La gestión cultural en México se caracteriza por un crecimiento acelerado en la oferta de formación universitaria, una carencia de una política nacional de profesionalización por parte del Estado, poca integración e intercambio de los programas educativos y una débil asociatividad por parte de los gestores culturales en activo.
En los últimos quince años se ha dado  la aceleración de los procesos de profesionalización de gestores culturales en Latinoamérica a través del desarrollo de múltiples acciones ( educativas y políticas), las cuales han estado encaminadas a la consolidación en el sector cultural de un agente especializado en el diseño, ejecución y evaluación de la acción cultural.
Hoy en día existen 42 ofertas de educación superior (principalmente licenciaturas y postgrados) en gestión cultural o su equivalente en el país que han surgido desde 1995 hasta la fecha.
En América Latina después de Argentina, México es el país que tiene más ofertas educativas en este campo, sin embargo, carecen de publicaciones especializadas en gestión cultural y un soporte institucional como lo tienen la misma Argentina, Colombia o Chile.
Qué es profesión?
En términos sociológicos, una profesión  es una actividad de reconocida utilidad social que es desarrollada y ejercida por individuos que han adquirido competencias especializadas en ese conjunto de saberes y habilidades a través de un programa de formación reconocido por el Estado. No obstante, este conjunto de competencias que conforman un perfil general de una profesión están circunscritas a ciertos acuerdos sociales que regulan  y delimitan normativa y operativamente la práctica laboral y académica.
Elementos que determinan una profesión:
·         Reconocimiento por el Estado.
·         Se define por la formación universitaria, como un espacio oficial y de reconocimiento para la generación y transmisión de los saberes, habilidades y actitudes.
·         Cuentan con organizaciones  que inciden sobre la práctica, y que confían a sus miembros funciones políticas, económicas, de control y de motivación.

Proceso de Profesionalización México:

En México  los gestores culturales se ha venido dando a partir de condiciones y situaciones tanto de orden político, económico y social como en íntima relación  con lo que sucede en Latinoamérica y España.
Se diferencian algunos elementos claves:

1. La demanda de empleadores públicos, privados y asociativos de profesionistas en el
diseño, ejecución y evaluación de acciones culturales.

2. La implementación del modelo económico neoliberal en México que influyó en la
disminución del financiamiento púbico a la cultura, la implementación en el sector
cultural de ideologías y modos de administración provenientes de las empresas
privadas, así como una menor participación e intervención del Estado
en el sector y un aumento de la iniciativa privada en los circuitos culturales.

3.- Una mayor demanda por parte de la ciudadanía por participar en la generación de
acciones culturales desde la asociatividad, lo cual ha requerido que los ciudadanos
o grupos de ciudadanos tengan las competencias suficientes para diseñar e implementar proyectos culturales, así como la gestión de recursos en fuentes de financiamiento públicos, privados y comunitarios.

4. La generación de grupos y redes de gestores culturales que han generado espacios
y herramientas de discusión, reflexión y comunicación de las experiencias,
necesidades y problemáticas.

5. La toma de conciencia gremial de los gestores culturales que se han formado desde
la práctica lo cual ha traído consigo una demanda de reconocimiento económico,
laboral y académico en las instituciones donde se desempeñan y en relación con
otros profesionistas que operan en el sector cultural.



Retos a enfrentar para los próximos diez años:
·         La consolidación de los programas de formación universitaria. Se ha dado un crecimiento exponencial  de las ofertas de formación lo cual nos permite por una parte proporcionarla a los gestores culturales en activo un título profesional, y por otra, formar nuevos gestores que recién egresan de los bachilleratos y que ven en la gestión cultural un campo de desarrollo profesional.
Sin embargo, creo que en este momento los gestores son muchos y diversos, pero no se conocen; por ello uno de los retos es poder generar espacios de reconocimiento entre los protagonistas de formación de gestión cultural en el país, no sólo de quienes lo coordinan, sino también de su planta docente y alumnado.

·         La formación de formadores en gestión cultural. Actualmente los programas en gestión cultural de las universidades ya cuentan con una planta docente más o menos estable; sin embargo aún está pendiente su formación docente, ya que es una de las contradicciones que no se ha podido resolver: por una parte se encuentran gestores con gran experiencia en el campo que no pueden ser contratados porque no cuentan con título, y por otra parte hay personas que tienen título en algún área a fin pero sin mucha experiencia en la gestión cultural.
Aquí es donde debemos trabajar por ambos lados, acreditando competencias de los gestores con experiencia para darles un título y que formen parte de la planta docente; y además capacitar en la práctica a los titulados sin mucha experiencia. Esto, por supuesto, implica la necesidad de diagnosticar cuales son los perfiles actuales de los docentes en gestión cultural.

·         La consolidación de grupos y redes gremiales. Este es un asunto que compete a la sociedad
civil. Actualmente existen ya algunos grupos formal e informalmente constituidos que
realizan acciones de socialización de la práctica.

·         El fortalecimiento del servicio civil de carrera. Uno de los elementos importantes en los que
debemos poner un énfasis especial, es en la implementación de este servicio en los tres
niveles: federal, estatal y municipal; de tal manera que muchos direcciones coordinaciones y
jefaturas de cultura puedan ser ocupadas por gestores culturales profesionales. Esto
implicará nuestra participación activa y propositiva en reformas de leyes y reglamentos.


·         Certificación de competencias laborales en gestión cultural. En la actualidad ya existen las
condiciones para crear grupos técnicos que desarrollen estándares de competencias y sus
instrumentos de evaluación para que se integren en el registro nacional del CONOCER, con
la participación de universidades y gestores culturales, se podrían definir perfiles laborales y
profesionales como lo han hecho en otros países como en España.

·         Una mayor participación de los gestores culturales profesionales en la iniciativa privada.
·         Generación y consolidación de grupos de investigación en gestión cultural.
·         Ampliación de la bibliografía en gestión cultural.
·         Conformar un repositorio de experiencias en gestión cultural. Es necesario crear una base
de datos abierta para la documentación y socialización de experiencias de los gestores
culturales, no solo para el reconocimiento de las personas y sus temáticas de proyectos,
sino también que permita conocer a detalle sus experiencias, aciertos y errores, de tal
manera que permita experimentar en cabeza ajena y así fortalecer los procesos de
formación e innovación de la práctica profesional.

Después les compartiré lo que está haciendo Nicaragua y la experiencia en Chile.





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